Felipe González Márquez (EL PAÍS)
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El nacionalismo ha sido el virus que ha destruido a Europa durante la
primera mitad del siglo XX. La construcción de un espacio público
compartido, profundizando las competencias comunes y ampliando a un
mayor número de países, ha servido a Europa para superar esa patología
que la llevó al enfrentamiento durante un siglo. Del impulso por
superarla nació el ethos de la paz, la libertad y la
cooperación solidaria entre adversarios históricos, para desarrollar lo
que hoy llamamos Unión Europea. Lula la considera un “patrimonio
democrático de la Humanidad que no tenemos derecho a destruir”.



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